El marco Punto Ciego

Mirar distinto no es mirar más

No se trata de sumar datos, reportes o iniciativas.
Se trata de cambiar el ángulo desde el cual se lee el negocio.

Punto Ciego propone una forma distinta de lectura: no para diagnosticar desde afuera, sino para reconstruir cómo el sistema realmente funciona a partir de sus efectos.


Una lectura, tres miradas integradas

El marco Punto Ciego integra tres miradas que suelen trabajarse por separado, pero que solo juntas explican lo que está pasando.

Ingeniería inversa

Partimos del impacto real del negocio: lo que clientes y equipos viven en la práctica. Desde ahí, reconstruimos decisiones, prioridades y lógicas internas que produjeron ese resultado.

Comunicación

No como mensaje, sino como traducción entre lo que se decide y lo que efectivamente ocurre. Entre lo que se espera y lo que el sistema habilita.

Rediseño

No como cambio cosmético ni como gran plan transformacional. Sino como reordenamiento coherente de estrategia, productos, procesos, liderazgos y equipos para que el negocio vuelva a funcionar como un todo.


Lo que cambia cuando el Punto Ciego se hace visible

Cuando el Punto Ciego aparece, las discusiones se ordenan.

Las decisiones se simplifican. El esfuerzo deja de dispersarse. Las prioridades se vuelven claras.

No porque todo sea fácil, sino porque todo empieza a tirar para el mismo lado.


Punto Ciego no es un método

Es un criterio

Un criterio para leer situaciones complejas.
Para decidir sin seguir empujando síntomas.
Para rediseñar sin romper lo que sí funciona.

Un criterio que no reemplaza la experiencia, pero la ordena.

“No se trata de mirar más. Se trata de decidir con claridad sobre lo que realmente mueve los resultados.”